Nos encontramos en la era de la conectividad, pero cada vez más personas se sienten solas.
Vivimos en la era de la comunicación, pero cada vez más las personas se encuentran incomunicadas entre sí.
Esto, desde nuestra experiencia como terapeutas personales y facilitadores organizacionales, se debe a múltiples factores socioculturales. Mencionaremos algunos:
1) El excesivo uso de la tecnología de pantallas: han disminuido las conversaciones simultáneas, sean en persona o por teléfono. Se está abusando de los WhatsApp y los e-mail. Hasta para los cumpleaños, la tendencia es a mandar un mensaje o a lo más un audio en vez de llamar al festejado o irlo a ver. En reuniones o salidas familiares, algunas personas están más atentas a su celular que a interactuar con sus seres queridos. Se dan menos espacios y tiempos para conversaciones profundas. Esto es aun más terrible en las nuevas generaciones. Por eso, celebramos la iniciativa gubernamental de Australia de prohibir el uso de redes sociales a menores de 16 años. Es que el bullying, las soledad y los suicidios se habían incrementado dramáticamente.
2) El individualismo exacerbado por un sistema productivo que promueve el paradigma competitivo, productivo-efectivo e individualista más que el colaborativo, afectivo y de sentido de equipo o de comunidad. En el trabajo, hay cada vez más colaboradores que, en vez de hablar cara a cara con un compañero que se encuentra a uno o dos metros de distancia, le mandan un e-mail. Nosotros como equipo estamos en una campaña para que los colaboradores se vuelvan a conectar desde una relación interpersonal cercana y cara a cara. Lo abordamos desde el Principio de Conexión © y la Comunicación Nutritiva, Saludable y Afectiva ©.
3) El mal hábito de ocultar las emociones y los sentimientos, con el fin de, supuestamente, evitar conflictos o generar una mejor convivencia. Frases como “Aquí se viene a trabajar y a producir” o “Las emociones se deben dejar en la casa” son muy limitantes y dañinas cuando imperan en una cultura organizacional. Y nada más errado que ese lapidario enfoque, pues las personas se enferman más y las relaciones se deterioran. Esto lleva a que se dañe el clima laboral y disminuya la producción. Aumentan las licencias por Salud Mental, la rotación de personal, el ausentismo y la desmotivación. Por eso, también estamos en una campaña para que las personas se reconecten con su inteligencia emocional. Esta, para evitar la soledad y otras enfermedades de Salud Mental, es totalmente necesaria.
El informe de la OMS al que aludimos en el artículo anterior, recomienda estas vías de solución y acción en pro de la conexión social, que es el antídoto para la soledad:
1) Promoción, campañas, redes y coaliciones.
2) Estrategias comunitarias.
3) Políticas para influir en la conexión social.
4) Estrategias individuales y relacionales, dentro de las cuales están la formación en competencias (habilidades sociales o de comunicación) y las terapias. A estas dos actividades de la cuarta recomendación nos dedicamos los integrantes del equipo del ZEN-TRO Profelicidad ®. Y nos sentimos muy felices haciendo realidad nuestra misión y aportando al desarrollo de una nueva humanidad.
Queremos que nadie más muera de soledad.
Un abrazo,
Equipo del ZEN-TRO Profelicidad ®.

